Así se llamaban los loritos que tuve cuando era pequeña. El nombre se lo puso mi madre, caraqueña, y no podía ser más tropical. Se volvían locos cantando sin parar cuando mi padre trajo de Puerto Rico el disco de Juan Luis Guerra y 4:40. Su canción favorita Ójala que llueva café, que poníamos los domingos.
Me recuerdan a mi infancia.
Quiero ser "maruja", y pasarme el día cosiendo, haciendo punto, ganchillo, manualidades, cocinitas y otras "marujadas", pero sólo las hago de vez en cuando, cuando puedo, cuando tengo tiempo; casi todas para mi hija Greta, de cuatro años, que también quiere coser y hacer punto cuando me ve.
Parchita y cotoperí
Mostrando entradas con la etiqueta chal / punto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chal / punto. Mostrar todas las entradas
lunes, 26 de marzo de 2012
Despidiendo el invierno
Poco a poco he conseguido más de una cosa tejida por mí para mí. Son tantos años tejiendo para regalos y para la pequeña de la casa, que tenía ganas de tejer cosas que usar a diario y poder elegir en el armario. Pronto despediremos la lana con la llegada de la primavera.
domingo, 13 de noviembre de 2011
La cosa va de chales
Este ha sido mi primer chal de calados. "To lace" es una verdadera experiencia mística que solo puede ir "in crescendo" porque lo que apetece es aprender más y más patrones y hacer cosas cada vez más complicadas, tejer sin mirar el patrón y aprendérselo de memoria... Tanto, que hacer punto bobo resulta incluso aburrido.
El súper libro es Victorian Lace Today con maravillosos patrones, dibujos esquemáticos perfectamente explicados, puntillas para hacer los bordes...
Este naranja lo he tejido con una lana finísima, 100% alpaca de Isager que compré en Dinamarca. Se me terminó cuando todavía no había acabado el chal, así es que el resto me llegó por correo tras llamar a Charlotte Tondering para que me enviara lo que me faltaba.
"Bloquearlo" fue toda una operación. Además era la primera vez que lo hacía y no era fácil porque era muy grande. Una vez terminado de tejer todo el dibujo queda fruncido y hay que estirarlo, para ello lo primero es lavarlo (yo como siempre le incorporé suavizante del pelo o mascarilla), y una vez mojado hay que estirarlo con alfileres o clavitos o alambres (cada uno tiene su truco). Como era tan grande no podía hacerlo en la cama, así es que Javier tuvo que buscarme unos listones de madera (una de ellas de tres metros y medio) y allí clavamos una a una cada extremo de la puntilla del borde. Una vez seco, se saca y... bloqueado. La operación, aunque parece sencilla duró toda la tarde.
martes, 1 de noviembre de 2011
Chal de la media luna
Guna organizó un taller, el chal de la media luna, al que me apunté. Pensé que no lo iba a acabar nunca porque va creciendo y creciendo y al final uno tiene cientos de puntos en la aguja (hay que tejer con marcadores claro), pero... sí, me lo propuse en exclusiva (siempre tengo muchas labores empezadas a la vez) durante una temporada y al final lo conseguí. La lana, finita, de un solo cabo, 100% lana de oveja de Letonia, va cambiando de color y eso es lo que hace que el chal, que es muy sencillo de punto bobo, quede tan vistoso. La lana es rústica, con un tacto un poco áspero, pero como es muy finita, tejida con aguja gorda, pues hace que quede "esponjosa" y blandita; también ayuda lavar el chal una vez terminado y ponerle mucho suavizante del pelo... mejora notablemente y lo hace "amoroso".
viernes, 28 de octubre de 2011
Preparando el otoño
Estas prendas tienen una larga historia. Sus lanas de Drops 100% alpaca las compré en Dinamarca hace dos veranos. El chal lo hice las Navidades pasadas, pero el primer día que Greta lo estrenó, en un paseo por las montañas del Tremedal lo perdió. Pusimos unos letreros en los pueblos cercanos y nada... pero este verano una vecina del pueblo nos dijo que un hombre de Mazalinos lo había encontrado en la montaña y que lo tenía guardado, así es fuimos a buscarlo a su casa... y loca de contenta le hice el gorro y los guantes con los restos que tenía de cada color.
El chal es muy fácil, es un triángulo y aquí el patrón:
Se empieza con tres puntos y se va aumentando en la vuelta del derecho
· Para aumentar:
un punto, hebra, y los que siguen del derecho
una vuelta del revés
un punto, hebra, y los que siguen del derecho
una vuelta del revés
...
siempre igual hasta llegar al extremo del triángulo. Se puede hacer del tamaño que uno quiera
· Para disminuir:
un punto, hebra, pasar un punto sin hacer, hacer dos juntos, y el que has pasado sin hacer se monta
El gorro es de ganchillo muy muy apretado, tejiendo en redondo.
Las manoplas son de punto: patrón de tradición letona, con cinco agujas.
El chal es muy fácil, es un triángulo y aquí el patrón:
Se empieza con tres puntos y se va aumentando en la vuelta del derecho
· Para aumentar:
un punto, hebra, y los que siguen del derecho
una vuelta del revés
un punto, hebra, y los que siguen del derecho
una vuelta del revés
...
siempre igual hasta llegar al extremo del triángulo. Se puede hacer del tamaño que uno quiera
· Para disminuir:
un punto, hebra, pasar un punto sin hacer, hacer dos juntos, y el que has pasado sin hacer se monta
El gorro es de ganchillo muy muy apretado, tejiendo en redondo.
Las manoplas son de punto: patrón de tradición letona, con cinco agujas.
Etiquetas:
chal / punto,
punto,
punto niños
martes, 4 de octubre de 2011
Chal para Madeline
7 de agosto: mi cumpleaños y también el suyo. Madeline, una "hija" adoptiva que me llama "mi mamá española".
Lo empaqueté con agujas y todo para regalárselo porque no lo había terminado para nuestro cumpleaños, que celebramos juntas en Minnesota. De regreso a España, en unos días de pueblo en la Sierra de Gredos lo terminé. A tiempo para el inicio del otoño.
Tiene dos tipos de lanas una de Drops que compré en Dinamarca que va cambiando de color, y la puntilla del borde de Malabrigo de seda. Un poco de mezcla muy colorido, pero una buena combinación para ella. El patrón es uno de los más sencillos de un libro estrella que no suelto Victorian Lace, que merece una entrada en exclusiva.
Lo empaqueté con agujas y todo para regalárselo porque no lo había terminado para nuestro cumpleaños, que celebramos juntas en Minnesota. De regreso a España, en unos días de pueblo en la Sierra de Gredos lo terminé. A tiempo para el inicio del otoño.
Tiene dos tipos de lanas una de Drops que compré en Dinamarca que va cambiando de color, y la puntilla del borde de Malabrigo de seda. Un poco de mezcla muy colorido, pero una buena combinación para ella. El patrón es uno de los más sencillos de un libro estrella que no suelto Victorian Lace, que merece una entrada en exclusiva.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Un chal para el otoño
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









